Las claves del mindful eating o alimentación consciente

La alimentación consciente o mindful eating promueven una relación sana con la comida, libre de ansiedad, culpa y descontrol, alimentándose de una manera consciente. Es una tendencia clave para este 2019, ¡te la contamos!

A veces, las dietas y planes de adelgazamiento pueden fallar a medio y largo plazo. El problema de esto es que no hay un impacto directo en los hábitos alimenticios ni hay cambios en la forma de ver y relacionarse con la comida. Para combatirlo, ha surgido con fuerza la tendencia del mindful eating. De la misma manera que el mindfulness, la alimentación consciente tiene como punto de partida centrarse en las sensaciones físicas y emocionales que sentimos cuando comemos, aprendiendo a diferenciar la saciedad o el hambre físico del hambre emocional.

Vivimos en una cultura donde la comida es un valor importantísimo a nivel social e individual, ya que forma parte de las rutinas diarias. Nuestra salud es el resultado directo de qué y cómo comemos. Para ello, recientemente, se ha puesto de moda el mindful eating, que consiste en conocer nuestro cuerpo y las necesidades que este tiene para poder alimentarnos de manera consciente y mejorar nuestro cuidado personal.

A veces, tendemos a comer por ansiedad, aburrimiento o para saciar el hambre emocional, hecho que nos provocará cambios de humor, aislamiento, atracones o sobrecompensación, y, seguramente, ganaremos peso. En cambio, a través de la práctica del mindful eating, comeremos de manera atenta, liberándonos de ansiedad, culpa y descontrol. Tal y como nos propone la alimentación consciente, no debemos buscar la felicidad en la comida sino aprender a gestionar las emociones, pensamientos y sensaciones que nos llevan a comer de forma impulsiva. ¿Quién no ha tenido un día insaciable de picar entre horas o atiborrarse de chocolate? Si comemos con el cerebro intentamos saciar nuestras emociones, no nuestro organismo.

¿Lo cambiamos? El mindful eating no es una dieta sino un estilo de vida que nos ayudará a relacionarnos mejor con nosotros mismos (cuerpo y mente) y a poder cuidar cómo comemos.

Si quieres empezar a alimentarte conscientemente, sigue estos consejos:

  1. No comas si no tienes hambre: cuando vayas a comer, pregúntate: ¿para qué siento la necesidad de comer? Si sientes enfado, aburrimiento o estrés, no comas. Combate tu hambre emocional saliendo a pasear, conversando con alguien, leyendo o planificando una actividad a corto plazo. ¡Intenta buscar actividades productivas!
  2. Bebe agua antes de comer: te saciarás y calmarás tu ansiedad. Lo ideal es hacerlo 5 minutos antes de comer aunque también puedes optar por una infusión caliente 20 minutos antes, para sentirnos más llenos.
  3. Saborea la comida lentamente: come de todo disfrutando de cada bocado. La comida debe durar mínimo 20 minutos. Por debajo de este tiempo nuestro estómago no se siente lleno con lo que tenemos que centrarnos en los sabores, soltar los cubiertos de vez en cuando e ir bebiendo agua poco a poco. Además, si comemos en grupo, nos ayudará centrarnos en la conversación, tanto en hablar como en escuchar.
  4. Come sin distracciones: no tengas cerca tus dispositivos tecnológicos: móvil, ordenador, televisión, etc…Con estos estímulos no estamos atentos a las sensaciones que nos transmite nuestro estómago. Además, no estaremos saboreando la comida.
  5. Come de todo: no te prohíbas nada pero intenta siempre comer tranquilo y sin prisas, no engullas, ¡Mastica! Hay que parar de comer antes de sentirnos totalmente llenos.

Dicen los que ya lo han introducido en su rutina que es la mejor forma de mejorar la relación con la comida y con nosotros mismos. ¿Preparados para el mindful eating?

 

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