Cuidar la alimentación no sólo por salud sino también por ideales

La restauración y el retail son sectores especialmente expuestos a los consumidores, y en consecuencia, deben aprender a aplicar con gran rapidez cambios en función a las necesidades del cliente. Por tanto, todas las empresas que se dediquen a estos dos sectores, viven preparadas para adaptarse a las tendencias e innovaciones emergentes. La alimentación está jugando un papel importante en estos cambios.

Aunque la tipología de productos sea más o menos siempre la misma desde hace años, la manera en que comemos está atravesando importantes evoluciones: en primer lugar, ha nacido una unión entre tecnología y gastronomía. Un buen ejemplo de ello es Reimagine Food, el centro disruptivo que explora el futuro de la alimentación a través de la innovación y la interconexión de compañías, emprendedores, startups, inversores y avances tecnológicos, con el que Areas colabora, y que busca revolucionar y repensar la industria alimentaria a través de la tecnología, incluyendo nuevas fuentes de alimentación, proteínas vegetales o la recuperación de alimentos olvidados en los hábitos de cocina de occidente.

Pero el cambio en la nutrición no sólo se basa en aplicar nuevas técnicas culinarias o de crear nuevas combinaciones de productos: la alimentación se ha convertido en una cuestión de mentalidad, de estilo de vida

En eventos como el pasado Alimentaria 2016, pudimos ver cómo más de 4.000 empresas de 70 países viajaron hasta Barcelona para conocer de primera mano las nuevas tendencias del sector alimentario para los próximos años, donde se reafirmó su lazo con la innovación, pero siempre ligada a los nuevos hábitos de los consumidores. Así nacen los snacks para vegetarianos, o los productos creados para las distintas intolerancias alimentarias. También se evidenciaron en este importante evento nuevas tendencias de consumo: concienciados de que cada día dedicamos menos tiempo a cocinar (3 horas semanales), nacen los precocinados saludables. Además, ya son de uso corriente los utensilios aptos para cocinar comida extranjera, por la que cada día sentimos más predilección (especialmente por el sushi japonés). 

Pero más allá de las novedades, cada vez está naciendo entre los consumidores una reflexión no tanto acerca de qué comen, si no de por qué lo hacen

Así, existen tendencias como la opción flexitariana, para vegetarianos que comen ocasionalmente carne y pescado; una opción que permite mayor flexibilidad y que se asemeja más a la dieta mediterránea. Un 43% de la población ha reducido ya en el último año el consumo de carne roja, o ni siquiera la ha probado, tal y como refleja el III Observatorio Nestlé sobre Hábitos Nutricionales y Estilos de Vida de las Familias. También están cada vez más extendidas las dietas sin gluten, ya que aunque sólo el 1% de la población está diagnosticada como celíaca o intolerante, alcanza un 6% el número de españoles que no consumen gluten. 

Por otro lado, existe otra tendencia, no tan centrada en la tipología del producto, si no en dedicar la atención a la procedencia: el 70% de los españoles han consumido en el último año productos de Kilómetro 0, y la proliferación y bajada de precios de establecimientos con productos ecológicos y orgánicos ha permitido que puedan estar ya en la mesa de más de 25 millones de ciudadanos. 

En una visión general, podemos afirmar que la manera en que comemos ya no sólo cumple con una necesidad biológica, si no que ha pasado a formar parte de nuestro estilo de vida en el que somos plenamente conscientes de nuestras elecciones.